jueves, 23 de octubre de 2008



LA LEY EN EXCESO

Todo, y la actividad del urbanismo no debe de ser distinta a cualquier otra debe de regirse por unos principios claros, de cuya aplicación directa nos de una respuesta clara, es lo que representa por ejemplo una constitución en un estado de derecho.

Un ejemplo para que me entiendas es cuando se establece como bueno “lo que va a favor de la vida” cuando se discute entre los principios que distinguen lo bueno de lo malo. Se me ocurre como principio básico del urbanismo el que será “bueno” cuando sea bueno para la colectividad y malo lo contrario (no afecto por lo tanto a ideologías políticas, o sectarias) que haga fácil entender esta actividad y este al menos parcialmente reglada u objetivada.

El urbanismo nace como practica hace muy poco tiempo para gestionar los usos del suelo ante la necesidad de plantar viviendas, no como valor ultimo del suelo sino como contenedor de la posibilidad que sobre el mismo se edifiquen viviendas (y equipamientos que sirvan a las mismas), porque es valioso todo lo que es escaso, lo que cabria preguntarse es quien hace escaso el suelo, ó mejor quien hace escaso el suelo para albergar viviendas, siempre teniendo presente que el buen urbanismo es aquel que es bueno para la colectividad, por lo que también se mesura su posición (en relación a las infraestructuras y a la necesaria por lo tanto proximidad del núcleo urbano), y su relativa escasez.

La situación actual es contraria por lo tanto a ese principio que debe regir la actividad urbanística, ya que nunca una ciudad crece en relación a una norma de crecimiento, a no ser que establezcamos tantas normas como ciudades, y quien tiene la llave es la propia administración que no genera la posibilidad de edificar, (es decir crear suelo donde se pueda edificar) convirtiendo por lo tanto este suelo finalista en un bien escaso, y lo escaso es valioso y por lo tanto caro.

Nos han equivocado con el exceso normativo que tan solo ha llevado a la practica desaparición de esa creación de suelo finalista, ya que si bien era necesario establecer unas normas de cual era el suelo que debía de posibilitarse (por su situación y sus características culturales, medioambientales,…etc.), no es sensato que el mismo se tase y limite, ya que bastaba con establecer un orden de prioridades que conllevase un orden en el tiempo (tiempo en que este suelo debe de estar en el mercado de viviendas).

1 comentario:

Paula dijo...

No sé si comparto tu postura de que el urbanismo nace 'para gestionar los usos del suelo ante la necesidad de plantar viviendas'. El urbanismo nace para planificar el crecimiento de las ciudades y mejorar el estado de salubridad de barrios y zonas existentes..otra cosa es en lo que haya 'degenerado'. Se ha demostrado en los ultimos tiempos que poner a disposición suelo para 'hacer viviendas' debe llevar aparejado un estudio previo de la demanda real de las mismas.
Creo que sería mucho más positivo que el urbanismo se planteara como mejorar y regenerar lo existente equilibrando entre vivienda, equipamiento, espacios públicos y las conexiones entre estos elementos antes de poner nuevos suelos a disposición para 'hacer viviendas'. Pero claro entonces de qué vivimos..

Se ha dicho mucho sobre este tema y habría mucho más que comentar..

saludos